viernes, 8 de julio de 2016

Me fui, y me lleve mi titulo.

Hoy ley una nota en Aporrea.org, publicada por un Señor de nombre Carlos Jesus Rivas Pérez, la nota titulada “El que se quiera ir de Venezuela que se vaya, pero sin título” me llamo la atención, tanto que sentí la necesidad de escribir esto, y espero que el Sr Rivas logre leerlo.
Primero que nada, la Real Academia Española define como paradoja a una idea que es aparentemente contraria a la lógica , o que encierra en sí misma una contradicción, y el que vive en Venezuela, sabe que no existe nada de paradójico en estudiar allí y después querer irse.
Paradójico es que hayamos recibido los ingresos petroleros más altos de la historia durante muchos años, y sin embargo, los barrios de mi país siguen siendo igual o más grandes de lo que eran; paradójico es que seamos un país con tierras productivas y sin embargo debamos importar alimentos; paradójico es que hayamos sido referencia en desarrollo para américa latina y ahora somos la burla de todos nuestros vecinos, o peor aún, somos dignos de lastima; Paradójico resulta que en los años que lleva la llamada "Revolución" dirigiendo los destinos del país, la situación no haya mejorado tan siquiera un poco.
Querer irse de Venezuela a vivir en otro lado no es una paradoja, a menos que entiendas paradoja como sentido común. Quedarse en Venezuela, un país donde te matan por un teléfono o menos, donde te debes caer a coñazos (golpes, disculpen el Venezolanismo) por la comida, donde debes esperar que sea tu día de turno para comprar comida, donde dependes de tus amigos en el extranjero para comprar medicinas, o donde no importa la carrera que estudies, tu sueldo nunca será suficiente para vivir de forma decente, eso no es una paradoja, eso es sentido común.
No es un mensaje negativo, no es una conspiración de la CIA, o culpa de Uribe, no es culpa de la corona española, es la realidad, y tratar de negar esta realidad no es solo absurdo, es también, irresponsable. Por alguna extraña razón que aun desconozco, o que quizás me niego a aceptar, la culpa nunca está en nuestras formas, en la dirección por la que nos han llevado, no, la culpa siempre parece ser de otro, pero lo peor no es que sea culpa de otros, es que aun si quisiéramos decir que es culpa de otros, la dirigencia de nuestro país no tiene ni la inteligencia ni el coraje que hace falta para cortar de raíz esos problemas, cortar relaciones y demostrar que podemos sobrevivir a un bloqueo económico, tal como lo hizo Cuba (o no?).
La idea no "comienza a permear de manera escandalosa a este grupo social", es una idea que nace de forma natural, especialmente para los que se educan, porque al educarse entienden que hay cosas que no están bien, y que no se debe aceptar vivir en una situación en la que su vida está en riesgo, aceptar vivir de esta manera si sería una paradoja, especialmente cuando se sabe que hay una manera diferente de vivir.
Al hablar de los destinos, le puedo asegurar, Venezolanos hay en todos lados, desde Rusia hasta la Patagonia, desde el pacifico hasta el mar del norte, pero los que nos fuimos no buscamos un "sueño americano", solo buscamos poder dormir tranquilos, saber que vamos a tener algo para desayunar al día siguiente, y que vamos a ir a trabajar limpiando baños, dirigiendo operaciones petroleras, decidiendo destinos de cientos de empleados, y que vamos a regresar a casa, a nuestras familias, con mejores probabilidades de sobrevivir que en Venezuela.
No se trata de si otros países tienen o no problemas de seguridad, se trata de que hay que mejorar las posibilidades, estadísticamente, es más probable que te asalten y te maten en Venezuela, y eso es un hecho, me han tratado de robar un par de veces en el país que me recibió, pero en mi país me trataron de robar tres veces, las tres a punta de pistola y las tres casi me matan a tiros, por suerte para mí, no lo lograron.
Ya lo mencione antes, negar nuestra realidad es absurdo, culpar a los demás de nuestras desgracias, eso es lo más infantil del mundo; decir que la culpa de todo lo malo que pasa en Venezuela es culpa de otros es cuando menos una renuncia total a nuestra capacidad de decidir y hacer lo mejor para nosotros, la "Revolución" tuvo el dinero, el poder, y el apoyo para hacer que las cosas estuvieran mejor, sin embargo solo construyeron castillos en el aire, y cuando soplo el viento, esos castillos se fueron, dejándonos solos con la nada misma.
a mí no me interesa si la economía del país a donde voy es la mejor del mundo, solo me interesa saber que con lo que me gano voy a poder comprar comida donde y cuando quiera, es más, si yo y mi familia debemos compartir un lugar, no hay problema, pero sabiendo que lo que compartimos nos permitirá vivir de forma decente, sin violencia por alimentos, o sin trueque, disculpen pero eso no es una solución, eso es regresar a la edad media si es la única opción disponible.
Los profesionales venezolanos son bien recibidos en otros países, porque por lo general son primero que nada, profesionales, y segundo porque están dispuestos a trabajar, y a contribuir con quien sea que les dé un trabajo, solo quieren un trabajo seguro, una vida tranquila y la posibilidad de poder progresar, lento pero seguro; y los que se van son de todas las universidades, publicas y privadas, Técnicos universitarios e ingenieros, profesionales y mano de obra calificada, y si bien es cierto existen muchas universidades públicas, mucho de lo que se necesita para una carrera universitaria es costoso o inexistente, desde alimentos hasta seguridad, pasando por materiales, libros, etc.
Más aun, es trabajo del gobierno garantizar estos derechos para la población, y si quizás lo hicieran bien, los profesionales no buscaríamos salida una vez que nos graduemos, porque no se trata solo de educación, también están los que ya se han mencionado, y algunos de los que no se ha hablado aun.
Leyendo la nota del Sr. Rivas veo su idea de solución para el problema, es básicamente, se quedan o se van con una mano atrás y otra adelante, porque no te llevas ni tu dinero porque no puedes comprar dólares ni tu título porque no lo validarían. Sin embargo no se ve nada acerca de que cosas hace el gobierno, que no sea propaganda, para mejorar las condiciones y tentar a los que se gradúan a quedarse y a los que se fueron a regresar.
Créanme, vivo en el extranjero, y no es fácil llegar a lugares donde abrir la nevera en casa de tus panas está mal visto, donde abrazar y besar a la mama de los vecinos como si fuera tu tía sería un caso de acoso sexual, donde gritarle a tus amigos de un lado a otro de la calle básicamente te pondría en el mismo nivel de los habitantes de calle.
No es fácil irte y dejar todo, pero se hace, porque quieres bajar tus posibilidades estadísticas de morir a tiros, o sin atención en el hospital, no es fácil irte porque a pesar de lo que un amigo suele llamar "la tropizolanidad" siempre es mejor estar donde ya estás acostumbrado a la cultura y la gente.
Finalmente, es mentira lo que dice el Sr. Rivas acerca de que los jóvenes tienen posibilidades de cambiar las cosas, si ese fuera el caso no habrían tantos estudiantes presos por protestar por lo que consideran que está mal, por pedir un cambio; la posibilidad de cambio en Venezuela es ahora cuestión de terminar de destruir lo que queda, y ver si es posible reconstruir desde cero, sin chavistas o MUD, sin rojos o azules, sin izquierda y derecha.
Todos los que nos fuimos somos ese loco que quiere ser encontrado muerto en Choroni, pero al final nos fuimos porque "Ya no los aguanto más, déjenme vivir en paz"
P.D. El Sr Rivas se refiere de una forma quizas despectiva al cantante de "Muerto en Choroni" quizas porque es el mismo que les canto despues "A ti te Molesta", quizas el Sr Rivas sabe de quien hablan cuando dicen "porque aunque te la des de anticomercial diciendo falsedades de corte social sabemos que en el fondo solo quires real"
Circo Urbano - Muerto en Choroni Caseroloops - A ti te molesta

lunes, 22 de febrero de 2016

Panegiricos

Los panegíricos siempre han sido algo que me ha llamado la atención, especialmente por la forma en que se escriben, grandes, virtuosos y excepcionales, siempre resaltando de la mejor manera las virtudes y convirtiendo defectos en cosas maravillosas.
En este caso escribiré sendos panegíricos, en honor a mis viejos, y si bien no soy el mejor en estas lides de escribir con grandeza y gracia, los que los conocieron saben tan bien como yo que me quedare corto en las descripciones y es que mis viejos fueron dos personas mas grandes que la vida, todos los que alguna vez estuvimos con ellos, de alguna forma recibimos sus consejos, su cariño, sus cuidados, nos reímos junto a ellos y también lloramos a su lado, a veces por su causa.
Este panegírico sera diferente, será para dos, como uno y por separado.
Empezare por mi madre, Nancy Fonseca, conocida por muchos como la Tia Nancy o la Vieja Nancy, quien si bien era una mujer de baja estatura, media 1,55 metros, era lo suficientemente grande para hacerse notar en cualquier lugar, tan amorosa que 3 hijos no alcanzaron para dar todo su amor, por lo que tuvo hijos putativos, montones de ellos, sólo yo llegue a tener 6 hermanos de crianza, sin contar a los que pudieron venir de parte de mis hermanos ni los primos o los primos políticos y quien sabe quien más, y todos alguna vez recibimos sus consejos regalos y risas,  por cierto, era una risa tan potente que era capaz de escucharse a través de las paredes del apartamento y hasta casa de nuestros vecinos, incluso a varios pisos de distancia, esa risa podía hacer que los clarines que anunciaran que el juicio final esta sobre nosotros suenen como un trino de canario; y así como podía reír podía dar regalos tan severos que muchas veces preferías que te diera "un sólo Pescozón" porque sabias que eso pasaría mas rápido que cualquier regaño, pero también en esa severidad, acertada y en punto, encontrabas palabras de consuelo que te hacían querer hacerlo bien, porque no dejarías pasar la oportunidad de demostrarle que la escuchabas y que harías todo lo posible por hacerlo bien, y por hacerle saber que el amor que te daba, aún si no lo entendías, era una cosa que querías atesorar.
Otra cosa con la que siempre contabas al estar con la vieja Nancy era su ánimo,siempre positivo y que irradiaba hacia todas partes, tanto que podía levantarte el animo en cualquier circunstancia, y siempre estaba allí a tu lado para apoyarte en cualquier trance, ni las pérdidas personales ni las materiales cambiaron jamás esto.
Finalmente mi madre hubiera hecho que el pensador de Rodin se aburriera en una competencia s ver quien era más paciente, casi tanta paciencia como para ver crecer el pasto, o aguantarse mi música a todo volumen y estridencia, en fin, mi madre era por mucho la personificación del amor y la comprensión y siempre será a quien agradezca mucho de lo que soy ahora.
Por otra parte mi Pa, el viejo, posiblemente el hombre más inteligente que he conocido, capaz de hacer crucigramas de 100 palabras, sudokus, incluso capaz de multiplicar de memoria números de hasta 3 dígitos, me enseñó a leer el diccionario, de definiciones y sinónimos y también a usar la lógica en todo lo que hago. Era un genio del humor negro, y era capaz de ocasionarle problemas a cualquiera con uno de sus chistes o comentarios, siempre de un humor ácido y agudo pero nunca aburrido, muchos de mis tíos que compartieron con el paseos y correrías se vanaglorian de haber podido compartir con el esos momentos, y nunca escuche que fueran malos, mi padre no era todo virtudes, tenía debilidad por las apuestas en las carreras de caballos y me enseñó a leer todos los números de las revistas hípicas, además que esta tendencia a los juegos le hacia hábil para entenderlos, conocía las trampas y nunca se aprovecho de ellas para nada.
Otra cosa es que mi viejo tuvo una relación particular con la muerte, se escapó de ella usando su codo derecho para salvarse de una caída que pudo ser fatal, la enfermedad trató de mermarlo y aunque hizo bastante para detenerlo, fue el quien decidió cuando era el momento.
Hombre complicado mi padre a la hora de demostrar sus afectos, y si bien no era muy dado a demostrarlo, si lograbas ver debajo de esa apariencia de dureza, debajo de los regaños por la irresponsabilidad o por el desorden, por hacer cosas incorrectas, siempre veías su genuina preocupación y afecto, y a la hora de tender una mano para ayudar nunca dudaba, daba todo lo que podía por hacerlo, muchas veces camino, presto dinero que sabia no regresaría o hizo alguna cosa que quizás pasaba inadvertida, porque nunca salia al frente a decir que te había ayudado o hecho algún favor, a menos que fuera para hacer un chiste a tus expensas, pero que te ayudaba a resolver cualquier problema. En fin, mi viejo era mi héroe, el hombre fuerte, pero que me enseñó la sensibilidad, y me ayudó a empezar a conocer que significaba el honor y el amor

Quizás no les haga honor a ninguno en este panegírico, pero les agradeceré eternamente todo lo que me enseñaron, lo que me dieron y lo que me negaron, y sobre todas las cosas agradecere el haber podido conocerles aunque sea un poco.

viernes, 19 de febrero de 2016

Puedes amar la montaña, pero la montaña no te ama

El siguiente texto fue publicado originalmente por Rob Shaul quien fundo una empresa que se llama Mountain Tactical Institute, dedicados a proveer entrenamiento especializado a personas que desarrollan actividades en lugares de riesgo al aire libre como montañas, rios, etc. llegue a conseguir esta lectura mirando algunos videos de entrenamiento para prepararme para mis carreras, y siempre me ha parecido muy interesante el planteamiento, acertado por demas, de que todos nos creemos inmortales hasta el momento en donde enfrentamos frente a frente el peligro, muchos deciden continuar, pero ya el enfoque es diferente, no es un riesgo alocado, es algo medido, que peude seguir siendo mortal, pero que en todo momento se tiene presente esa posibilidad. Sin mas les dejo con la version traducida por mi, y mas abajo la original (también la pueden leer directamente en la pagina de Mountain Tactical Institute)

Version en Español
A la montaña no le importas tú, tu futuro, o las personas que amas y que están en casa esperando tu retorno, que tan bueno eres, que tan bueno crees que eres, cuanto sabes, o cuanto no sabes. La montaña va a hacer lo suyo – Deslizamientos de piedras, avalanchas, tormentas repentinas, peñascos sueltos, agarres sueltos, rocas cayendo.
Queda de parte del atleta hacer que las posibilidades se apilen a su favor.
A esto se llama, “Respeta a la Montaña. Respeta al Deporte”
“Respeta a la Montaña significa estar preparado físicamente, atento a ll montaña, con un inicio temprano, vestido en capas apropiadamente, listo para lo inesperado, cargado de combustible e hidratado, etc.
“Respeta el Deporte” significa estar preparado técnicamente, con equipo decente, bien mantenido, entrenado en los fundamentos, entendiendo que hacer en una emergencia, practicándolo, y teniendo el equipo adecuado
Trabajamos con atletas militares, y un gran recurso en los círculos militares es el libro “En Combate” por el Teniente Coronel Dave Grossman (n.t: ejercito de los Estados Unidos de Norteamérica). Grossman describe la actitud general de los soldados en combate (Estoy parafraseando en esta parte)
Inicialmente, escribe que, los soldados creen que son invencibles, y que nunca saldrán heridos
Después, cuando experimentan el combate y su violencia aparentemente aleatoria, se convencen de que seguramente saldrán heridos
Entonces, después, luego de más combate, entienden que mientras más tiempo están en zonas de combate, mayor la posibilidad de que se vuelvan víctimas de la violencia
Preparación, habilidad, seguridad, cuidado, condiciones – todas pueden ayudar, pero la aleatoriedad del combate es desalmada. Mientras más tiempo en la zona de peligro, mayores los riesgos de salir herido
He pensado en esta progresión muchas veces, y su aplicación a las montañas, especialmente para los guías de montaña y los más experimentados atletas con los que trabajamos
Los mejores guías, y la mayoría de atletas profesionales, entienden esto por instinto, y eso se muestra en la forma que se preparan – físicamente, técnicamente, etc. – y como se mueven entre las montañas, deliberadamente, siempre vigilantes, etc. Sus morrales nunca son los más ligeros. Nunca se mueven muy rápido. Están súper atentos, todo el tiempo. El peligro termina en el carro
Quizás lo más importante, escogen a sus compañeros, cuidadosamente
Aquí en Jackson (n.t.: Jackson, Wyoming) la gente muere en las montañas todo el tiempo – accidentes de rafting, ataques de osos, rocas que caen, accidentes de escalada, avalanchas, traumas por caídas esquiando. Para cada muerte hay muchos casi accidentes.
Me pregunto, cuántos de esos atrapados en esos accidentes o casi accidentes, justo cuando pasa y se dan cuenta que está pasando, se dicen a sí mismos “Nunca pensé que esto me podría pasar a mi”
Esto es lo que los veteranos de combate y los profesionales de montaña saben – “Eso me puede pasar a mí”

Version Original en Ingles
The mountain doesn’t care about you, your future, the loved ones at home waiting for you to return, how good you are, how good you think you are, how much you know, or don’t know. The mountain is going to do its thing – rock slide, avalanche, sudden storm, loose boulder, broken hold, fallen rock.
It’s up to the athlete to stack the odds in his or her favor.
We call this, “Respect the Mountain. Respect the Sport.”
“Respect the Mountain” means being physically fit, mountain aware, getting an alpine start, layered up appropriately, ready for the unexpected, properly fueled and hydrated, etc.
“Respect the Sport” means being technically skilled, proper, well maintained equipment, drilled on the fundamentals, understanding what to do in an emergency, practicing it, and having the proper equipment.
We work also with military athletes, and a great resource in military circles is the book, “On Combat,” by Lt. Col. Dave Grossman. Grossman describes the overall attitude of a soldier in combat. ( I’m paraphrasing here.)
At first, he writes, soldiers believe they are invincible, and they’ll never get hit.
Then, after experiencing combat and it’s seeming random violence, they become convinced for sure that they are going to get hit.
Then, later, after more combat, they come to understand that the longer they are in the combat zone, the greater the chance they’ll be a victim of violence.
Preparation, skill, safety, care, fitness – these can all help, but the randomness of combat is cold hearted. The more time in the danger zone, the greater chances of injury.
I’ve thought of this progression often, and it’s application to the mountains, especially for the senior mountain guides and most experienced professional mountain athletes we work with here.
The best guides, and most professional athletes, intuitively understand this, and it shows in how they prepare – physically, technically, etc. – and how they move through the mountains, deliberately, always watchful, etc. Their packs are never the lightest. They never move the fastest. They are super aware, all the time. Danger ends at the car.
Perhaps most important, they choose their partners, carefully.
Here in Jackson, people die in the mountains all the time – rafting accidents, bear attacks, falling rocks, climbing accidents, avalanches, ski fall trauma. For every death, there are numerous near misses.
I wonder, how many of those caught in one of these accidents or near misses, right when it happens and they realize what is happening, say to themselves, “I never thought it could happen to me.”
This is what the combat vets and the mountain professionals know -“It can happen to me.”

lunes, 23 de noviembre de 2015

El Peor Dia, o de como casi me retiro de una carrera

Hay días buenos, y hay días malos. Los buenos días pasan fáciles, sin más que los agradables recuerdos que tienden a desvanecerse rápido en el tiempo, dejando solo la reminiscencia del disfrute, la vaho del gozo que se tiene y que regresa cuando se rememoran esos recuerdos, Los difíciles sin embargo.
Todo empieza con un mal momento, una señal de que todo está a punto de convertirse en algo muy desagradable, un no sé qué, que se queda allí, como una sanguijuela que se te pega y de la cual no puedes separarte, una sombra que te sigue y te abraza, dejándote saber que está allí esperando su momento, y tan pronto sea, hará que todo cambie.
Me levante como siempre, muy animado por correr, algo que se ha convertido en un momento catártico, puede sonar absurdo o descabellado pero creo que cuando corro he llegado a estar en el mismo estado que alcanzan los monjes cuando están en meditación profunda, un trance en el que dejo de pensar, entrando y saliendo de la realidad a la fantasía sin saber en qué punto ambas se mezclan.
Pero ahí está la sombra, esperando ese momento, ese paso, y allí te toma, arrancas la carrera, sintiéndote bien, aun cuando sabes que no estás en el mejor estado, dos meses sin entrenar toman su peso cuando se corre, no importa si es un kilometro o veinticinco.
La sombra lo sabe, y espera el momento justo, el momento en que no estas prestando atención, y allí te asalta, la duda, llega el peor día, correr sin entrenar está mal, 25k es mucha distancia, 5km verticales son muy duros, el sol está muy fuerte, comiste demasiado o muy poco, no te sientes bien, las piernas toman la consistencia de gelatina y el peso de plomo y empieza el calvario.
Empiezo a subir y apenas voy por el kilómetro 3 y ya me quiero retirar, en mi mente es un hecho consumado que me tengo que retirar, así que hay que ver las opciones, una es regresar por el mismo camino que inicie la carrera y otra es llegar al primer punto de hidratación y pedir que me saquen los servicios de emergencia que hacían su recorrido en la pista, ya en ese momento estaba a 3 puestos de ser el que barre la pista, finalmente parece que estoy más cerca del punto de hidratación así que ese será el lugar donde esperare con mucha pena a que me saquen de la carrera.
Intento conseguir algo de apoyo por teléfono, intercambio unos mensajes con mi novia que hace un supremo esfuerzo por elevarme la moral, y a pesar de que aprecio su esfuerzo sé que no va funcionar, soy de ideas fijas y si no es por auto convencimiento no cambio de opinión tan fácil. Sigo la conversación hasta que llego al punto en que enfrentarme con esa realidad es muy difícil y prefiero cortar comunicaciones, sus esperanzas fijas en mi terminando la carrera y mi seguridad de que no podre.
Creo que muy pocas veces he estado en estas situaciones, mi mente se pone en mi contra, decide hacer lo suyo sin importar lo que yo quiera, y la única forma que conseguí para enfrentar esta situación fue llorar, pura y simplemente llorar como un bebe, por unos 5 minutos camine llorando para tratar de descargar la frustración aunque fuera un poco, y no sé si lo logre, pero eventualmente el llanto fue cediendo a un gimoteo infantil y finalmente estaba de vuelta, tan mal como al principio pero con algo de presión liberada.
Llego al punto de hidratación, una bolsita de agua y me paro a tomarla, en ese momento me pasan dos de los últimos corredores, quedaba uno que estaba más abajo pero no lo sabía así que allí creo que soy el último de la carrera, definitivamente un buen momento para retirarse, ninguno de mis compañeros de equipo ha llegado a la meta así que saldré sin ser visto, estilo ninja, y sin dar explicaciones de que paso.
Mientras tomo agua en el punto de hidratación esta conversación pasa, no sé si es la realidad o solo mi imaginación, pero va así:
- BOMBERO: Usted es el participante que se va a retirar?
- YO: Si
- BOMBERO: Ok, dígame cuáles son sus síntomas
- YO: (mirando el piso) Ninguno
- BOMBERO: (mirándome extrañado) Ninguno?
- YO: (aun sin levantar la vista) Si, ninguno.
- BOMBERO: (siento como me mira con desconfianza) esta mareado? Acalambrado?
- YO: (todavía enfocado en una piedra en el piso) no, nada de eso
- BOMBERO: ok, entonces si se va a retirar esperemos el carro y lo llevamos abajo
- YO: (mirando al bombero) no me voy a retirar, no tengo nada mal así que creo que voy a seguir, cualquier cosa me paro en alguno de los otros puntos y espero
- BOMBERO: (tratando de saber si estoy loco o no) Ok, cuídese por el camino
- YO: …
Arranco nuevamente, es el peor día, la sombra se apodero de todos mis pensamientos y empiezo a proyectar tiempo, al paso que voy no terminare nunca cerca del tiempo que planifique, tomando en cuenta que solo llevo 5km en una hora, proyecto que terminare en 6, espero que me pase algo para justificar la salida de la carrera y sigo.
Por ahí llegando al kilómetro 8 empiezo a ver a los corredores que vienen de regreso, ya la gente hizo dos tercios de la carrera y yo apenas un cuarto, veo corredores de 15 y 28 bajando, algunos compañeros de equipo que no me conocen, nunca he entrenado con ellos, y algunos que si me conocen, una de las duras del equipo va metida en la carrera, intercambiamos saludos y continúa, yo por mi parte sigo avanzando, ya he pasado algunos malos tramos de la ruta, hundí la pierna hasta la rodilla en el barro varias veces y el peso ya no sé si atribuirlo a mi propia debilidad o a la carga adicional que llevo.
Me encuentro con una compañera de equipo que me pregunta cómo voy, mi respuesta – miserable, pero igual voy a seguir a ver si termino – besos y abrazos, más ánimo y buenos deseos de su parte y seguimos cada quien en su ruta, ya cada vez se ven menos participantes, las rutas se cruzan en un par de lugares mas de la subida y no hay ya muchos participantes bajando, o subiendo, ya solo quedamos los últimos en este tramo de la carrera.
En este punto, los que hacemos el grupo de retaguardia nos podemos ver cada tanto, estamos a unos 3km del punto de retorno de la carrera, ya no hay más remedio, las piernas siguen igual, débiles pero moviéndose, yo sigo pensando que para que seguí la ruta, que debía retirarme antes, pero a 3km de la mitad de la carrera empieza a parecer absurdo, llegamos al punto donde está casi la mitad de la ruta, la cascada de La Chorrera, el agua fría de la caída de agua me refresca los pensamientos y ahí seguimos avanzando.
Termino el tramo de asenso que me faltaba en el km 14 y empiezo a bajar, ahí otra vez la sombra acecha, el camino es empinado y una corredora va delante de mi bastante cautelosa en su ascenso, lo suficiente para evitar que yo pueda pasar, hasta que finalmente veo una sección de la ruta donde puedo abrir y pasar, aprovecho la oportunidad y empiezo a bajar a un paso más rápido, pero no suficiente para lograr algo.
Más dudas, y la sombra insiste en hacerme fallar, muchos traspiés y resbalones que logre dominar, hasta que finalmente la sombra gana un poco más de terreno, un resbalón en un lodazal bajando, quiso la providencia que no cayera sobre la piedra donde resbale, probablemente hubiera sido lo que necesitaba para retirarme con una excusa aceptable, un tremendo golpe en la espalda, un gran hematoma para mostrar y salir sin pena ni gloria, pero no, creo que la sombra, o la providencia, tiene otros planes, me deslice lo suficiente para caer justo en un montón de barro que amortigua el aterrizaje forzoso.
Allí sentado en el piso me doy cuenta de algo, tengo algunos rasguños causados por la vegetación, pero o me había percatado de que eso había pasado, no sentí ninguna espina clavarse pero tenía una en la pierna, escucho algún ruido en el camino y miro arriba a ver si viene alguien, nada, creo que ya estoy imaginando algunas cosas, ya antes me ha pasado y no me extraña en este momento.
Entre el km 16 y 17 ya salí del monte, toca una carretera medio asfaltada, y aunque es duro el paseo llego hasta arriba, allí empieza otro descenso, y trato de apretar un poco el paso, ya a estas alturas si no me he retirado más vale que haga algún esfuerzo, ya a estas alturas estoy a 8km de la llegada y superando las 4 horas y cuarto, faltaban 15 minutos para que llegara el tiempo en que esperaba estar en la meta, imposible hacerlo así que resignación, ya falle y el cuestionamiento es cada vez más fuerte.
No sé cómo logre avanzar hasta el km 20, estaba en un estado de ensimismamiento tan grande que no me di cuenta de nada, ni siquiera que me había quedado sin agua y pase el último punto de hidratación y solo me lleve una bolsita de agua y una naranja, aquí la ruta parece familiar ya que se une con la de subida, me encuentro con alguien de la organización y dice que cruce y que faltan solo 5km que ya casi llegamos, solo se olvidó mencionar que tocaba atravesar la montaña y nada más, bendita sombra acechando y poniendo trampas.
Empiezo a recorrer el camino y la ruta está más o menos suave, para algún corredor en mejores condiciones por lo menos, pero igual parece eterno el trayecto, ya con el sol en la cara, sin agua, cansado, física y mentalmente desde el arranque y esperando esa bendita oportunidad de salir, deseando que me pase algo para retirarme.
Una de las cosas que he aprendido corriendo es que mi terquedad no tiene límites, voy a ganar cualquier discusión de cualquier forma, es más aun estando equivocado voy a hacer a los demás pensar que están equivocados, o por lo menos apenados de su opinión, son bastante nocivo para discutir y más aún cuando la discusión ocurre solo dentro de mi cabeza, la lógica y la argumentación solo es linda cuando las armas apuntan hacia afuera.
Aquí empieza otro asenso, es casi el kilómetro 22, ya no veo ni las demarcaciones de la ruta y pregunto en todos lados desde hace rato para no perderme, así me dicen cruce por aquí y siga ahí hay muchas banderitas, vuelta y sube, baja, banderitas se van hacia la izquierda del camino, al monte, sin nada más que las marcas de los que ya pasaron para saber dónde pisar y siguiendo las banderitas rojas.
Montana arriba empieza el ultimo kilómetro vertical (un ascenso de más de 20%) o por lo menos así se sentía, quizás hubiera sido un plano e igual parecería un kilómetro vertical, y allí estoy entrando en un monte donde a duras penas se veía la ruta, otro corredor que va un poco más delante de mí me avisa que si quiero puedo tomar agua del rio, lo cual agradezco enormemente ya que la última media hora venia esperando un punto de hidratación que tuviera aunque sea un poco, y me tiendo a tomar agua del rio hasta sentirme saciado.
Continuo el ascenso, difícil intentar levantar los pies pero se debe hacer, ya no quedan puntos donde me puedan ir a buscar los bomberos, y la única forma de que lo hagan es que me tire de cabeza montana abajo y pida que me rescaten, una salida dramática pero que pinta muchos contras por lo que no es la idea que quiero perseguir, después de todo ya hable con la sombra, ya la conocí y ahora hasta me cae bien.
Finalmente ya no queda nada para subir, todo es bajada de aquí en adelante y desde este punto se ve el pueblo, así que debería ser fácil, empiezo el descenso y acelero un poco, y me sorprende encontrar gente de la ruta de 15 y 25 aun en el camino, paso a unas 4 personas bajando y finalmente creo que lo tengo, allí ya la sombra ya se cansó de insistir, ya se quedó sin trucos y quizás hasta se compadeció de mí por de conocer todos los oscuros pensamientos que pasaron por la mente y que uno a uno fueron siendo descartados.
Un kilómetro de bajada y allí los músculos terminaron su turno de trabajo y están de salida, un calambre en el musculo tibial (el que va al lado externo de la canilla) que ni tenía idea que se podía acalambrar, pero si lo hizo, y toca bajar la marcha, ya sé que falta un poco más de un kilómetro así que me concentro en llegar, nada más, ya después de entrar en el pueblo sé que no hay forma de que me retire, solo una catástrofe natural o que caiga inconsciente allí mismo me harían parar.
Llegando a la meta escucho los aplausos de los participantes que ya llegaron y están allí para felicitar a los que venimos llegando, 5:50 fue mi tiempo para recorrer 25km, una hora y media más de lo que había pensado, con dolor en el alma y el cuerpo, realmente un mal día con todas sus letras, con más preguntas que respuestas, con una nueva amiga, la sombra.
Fue el peor día, mi peor desempeño en alguna salida, ni en mi primera carrera, que aun cuando tenía la excusa de la inexperiencia, no sé qué va a pasar ahora, un mal día no es el fin del mundo, sin embargo hay más preguntas que respuestas, y la visión de otro mal día en el futuro no luce nada alentadora, aunque por otra parte la terquedad es muy alta, muy arraigada y quizás siga solo por llevar la contraria, suena como un buen plan, llevarle la contraria a mis pensamientos, solo por no dejar.

lunes, 26 de octubre de 2015

El Huevo

Esta historia la había leído hace mucho tiempo, y recientemente la volví a encontrar, se las dejo aquí para que la disfruten, fue escrita por un Andy Weir y aqui pueden encontrar el original
Ibas camino a tu casa cuando falleciste.
Fue un accidente de tránsito. Nada extraordinario, pero sin embargo fatal. Dejaste atrás una esposa y dos hijos. Fue una muerte indolora. Los paramédicos dieron todo de si para salvarte, pero no hubo caso. Tu cuerpo estaba tan destrozado, que hasta fue mejor así, créeme.
Y fue entonces que nos encontramos.
“¿Qué… Qué pasó?” Preguntaste. “¿Dónde estoy?”
“Moriste”, respondí con naturalidad. No tenía sentido medir mis palabras.
“Había… un camión y estaba derrapando…”
“Sip”, dije.
“Yo… ¿Morí?”.
“Sip. Pero no te sientas mal al respecto. Todos mueren”.
Miraste alrededor. No había nada. Solo tu y yo. “¿Qué es este lugar?” Preguntaste. ¿Es el más allá?
“Más o menos”.
“¿Usted es Dios?”
“Si, soy Dios”.
“Mis hijos… mi esposa”. Preguntaste.
“¿Qué hay con ellos?”
“¿Estarán bien?”
“Eso me gusta. Acabas de morir y tu principal preocupación es tu familia. Eso es muy bueno”.
Me miraste con fascinación. Para ti, no me veía como Dios. Sólo me veía como un tipo común. O posiblemente una mujer. Una vaga figura de autoridad, quizás. Más como una maestra de gramática, que como el Todopoderoso.
“No te preocupes. Ellos estarán bien. Tus hijos te recordarán como alguien perfecto en todo aspecto. No tuvieron tiempo para llegar a despreciarte por algo en particular. Tu esposa llorará por fuera, pero sentirá alivio por dentro. A decir verdad, tu matrimonio se estaba cayendo en pedazos. Si te sirve de consuelo, se sentirá culpable al sentir alivio”.
“Oh”, dijiste. “Entonces, ¿Qué pasa ahora? ¿Me voy al Cielo, o al Infierno, o algo así?
“Ninguno. Serás reencarnado”.
“Ah, entonces los hindúes tenían razón”.
“Todas las religiones están en lo cierto, a su manera”, contesté. “Camina conmigo”.
Me seguiste mientras cruzábamos el vacío. “¿Adonde vamos?”
“A ningún lugar en particular. Se siente bien caminar mientras hablamos”.
“¿Y cuál es el punto entonces? Preguntaste. “Cuando renazca, seré solamente una pizarra en blanco, ¿Verdad? Un bebé. Todas mis experiencias y todo lo que hecho en esta vida no importará”.
“No exactamente. Llevas contigo todo el conocimiento y las experiencias de todas tus vidas pasadas. Sólo que no lo recuerdas ahora mismo”.
Paré de caminar y te tomé por los hombros. “Tu alma es mucho más magnífica, bella, y gigantesca de lo que puedas imaginar. Una mente humana solo puede contener una pequeña fracción de lo que eres. Es como apoyar tu dedo en un vaso con agua para sentir su temperatura. Pones una pequeña parte de ti contra el recipiente, y para cuando la quitas, habrás obtenido el conocimiento que poseía”.
“Has estado dentro de un humano por los últimos 48 años, por lo que aún no te has extendido, para sentir tu inmensa consciencia. Si pasáramos el suficiente tiempo aquí, comenzarías a recordarlo todo. Pero no tiene sentido hacer eso entre cada vida”.
“¿Cuántas veces he reencarnado?”
“Oh, muchas. Muchísimas. Y en muchísimas vidas diferentes”. Dije. “Esta vez serás una campesina china, en el año 540 AC”.
“Espera, ¿Qué?”. Tartamudeaste. “¿Me enviarás de vuelta en el tiempo?”
“Bueno, técnicamente, sí. El tiempo como lo conoces, solo existe en tu universo. Las cosas son algo distintas de donde yo vengo”.
“¿De dónde vienes?”
“Mmm… Yo vengo de un lugar. Un lugar distinto. Y allí hay otros como yo. Se que querrías saber como es este lugar, pero honestamente, no entenderías”.
“Oh,” Dijiste algo desilusionado. “Un momento… Si soy reencarnado en distintos lugares en el tiempo, en algún punto podría haber interactuado conmigo mismo”.
“Seguro. Pasa todo el tiempo. Y con ambas vidas conscientes únicamente de sí mismas, tu nunca sabes que este encuentro está sucediendo”.
“¿Cuál es el punto de todo esto, entonces?”
“¿Enserio?” Pregunté. ¿Me estás preguntando cuál es el sentido de la vida? ¿No está un poco estereotipado?”
“Bueno, es una pregunta razonable”. Persististe.
Te miré a los ojos. “El significado de la vida, la razón por la que creé este universo, es para que madures”.
“¿Querrás decir la humanidad? ¿Quieres que maduremos?”
“No, solo tú. Creé este universo para ti. Con cada vida creces, maduras, y te vuelves un intelecto mayor”.
“¿Solo yo? ¿Qué hay de los demás?”
“No hay nadie más”. Dije. “En este universo solo estamos tú y yo”.
Me miraste fija, e inexpresivamente. “Pero toda la gente en la Tierra…”
“Todos son tú. Diferentes encarnaciones de ti mismo”.
“O sea que, ¿Yo soy todos?”
“Ahora lo estás entendiendo”, te dije palmeándote la espalda a manera de congratulación.
“¿Yo soy cada humano que ha vivido?”
“Y cada humano que vivirá. Exactamente”.
“¿Soy Abraham Lincoln?”
“Y eres John Wilkes Booth, también”. Agregué.
“¿Soy Hitler?”. Preguntaste apaleado.
“Y los millones que asesinó”.
“¿Soy Jesús?”
“Y todos sus seguidores”.
Te quedaste en silencio.
“Cada vez que trataste injustamente a alguien”, dije “te lo estabas haciendo a ti mismo. Cada acto de amabilidad que has hecho, te lo has hecho a ti mismo. Cada momento feliz y cada momento triste experimentado por un ser humano fue, o será, experimentado por ti”.
Lo pensaste por un largo tiempo.
Luego me preguntaste, “¿Por qué? ¿Por qué hacer todo esto?”
“Porque algún día, te volverás como yo. Porque eso es lo que eres. Eres uno de los míos. Eres mi hijo”.
“Whoa,” exclamaste incrédulo. “¿Dices que soy un dios?”.
“No. No todavía. Eres un feto. Aún estás creciendo. Una vez que hayas vivido cada vida humana a través de los tiempos, habrás crecido lo suficiente como para nacer”.
“Entonces, el universo entero es solo…”
“Un huevo”. Respondí. “Ahora es momento de que continúes hacía tu próxima vida”.
Y te envié hacía ella.